Eduardo Rodriguez Giolitti: “Si eres sensible todo es posible”

Eduardo Rodríguez Giolitti: “Si eres sensible todo es posible”.

Locutor, abogado y periodista. Trabajó durante 27 años en Venevisión y 21 años en Unión Radio. Hoy en día es una referencia nacional de periodismo; la pasión y el amor por lo que hace se nota en cada palabra que sale de su boca. “La labor de un comunicador social no debe ser solo reactiva. Yo creo, más bien, que nuestra labor es proactiva”.

Eduardo Rodríguez Giolitti observa vivazmente a través de sus lentes. La juventud sigue latente en su pupila, es atento y está dispuesto a responder todo lo que se le pregunta. Te mira directo a los ojos, un signo inequívoco de seguridad, de seguridad en sí mismo, de tranquilidad. Él asegura que su conciencia está limpia porque siempre habla con la verdad por delante y como bien dice: “Procuro ser consistente desde el punto de vista ético y moral porque un comunicador social se mueve básicamente exigiendo moralidad y ética a una sociedad. Nuestro trabajo es para edificar no para destruir, nuestro trabajo es para solucionar no para complicar las cosas”.

Entre pregunta y pregunta sorprende con profundos análisis de la sociedad venezolana que ha deducido a lo largo de los años. Su preocupación por dar lo mejor de sí en pro del país salta a la vista. “Yo siempre he dicho esto: ¿Dónde están nuestros problemas? En la credibilidad. Yo soy un gran cultor, procuro, como debe hacerlo todo ser humano, de ser creíble. Eso no es una misión estrictamente de interés para el comunicador social todos los seres humanos deberíamos procurar ser creíbles, nuestro gran problema es que no cumplimos un normativa social de convencimiento personal. El principal desabastecimiento que tenemos hoy en día en Venezuela es de credibilidad”.

Empezar ha sido su palabra clave. Él afirma que su vida ha estado marcada por los inicios “A mí me ha tocado ser pionero en muchas cosas, yo debuto en la tv por una circunstancia histórica, El Caracazo. Debuto en la radio también por algo aparentemente aleatorio, como llegan a nuestras vidas muchas oportunidades. Hace poco IVC Networks, el canal por el que  decidí  irme de Venevisión después de 27 años, salió al aire por primera vez con un programa mío; es decir, por naturaleza la vida me ha llevado a conquistar espacios, a ser pionero, a comenzar”.

Es un sensible nato. Comenzando con la pintura, desde niño ha sabido pisar fuerte a través de su lado artístico. Su vida siempre ha estado acompañada de la sensibilidad, es ella quien le ha permitido desarrollarse como lo ha hecho, es ella quien le ha dado la facilidad de comunicarse, de llegar a cada una de las personas que lo escuchan de mil formas distintas; desde el discurso a través la radio, la televisión hasta la música, pasión recién descubierta. “Tenemos que proponer, tenemos que ser sensibles para sensibilizar y generar reacción, acción y solución de los grandes problemas sociales, debemos estar atentos, lúcidos, sensibles para definir una agenda ante el país para recordarle a la gente que espera por nosotros, donde están nuestras prioridades, dónde está la sustancia y la esencia de los problemas… Si eres sensible todo es posible, ese uno de mis grandes axiomas, de mis grandes frases.”

-¿Cuándo te diste cuenta que el periodismo era tu pasión?

-Fue un proceso gradual que comenzó prácticamente desde mi infancia porque desde muy pequeñito sentí una gran necesidad  por comunicar. Mi primera herramienta fue el dibujo y después el descubrimiento temprano de unos señores llamados periodistas que golpeaban con sus dedos unas máquinas muy rudimentarias que hacían mucho ruido. Fue en el hipódromo La Rinconada, de donde pocos se imaginan que provengo; mi papá trabajaba allá. Estaba prohibida la entrada de niños al hipódromo, él se había divorciado de mi mamá, se había quedado con nosotros, no tenía con quien dejarnos y entonces nos escondía en el palco de la prensa; ahí descubrí el periodismo.

“Después, cuando tuve más confianza, como a los 8 años de edad, me fui con mis hermanos por un pasillo y descubrimos el palco de transmisión de las carreras de caballo, ahí descubrí a los locutores, unos señores que le hablaban a un micrófono. Por ahí comenzó todo; pero, mi iniciación en la Comunicación Social la define el amor por la locución, ese amor por lo audiovisual, en mi caso estrictamente sonoro, comencé en la radio y de ahí luego pase a la televisión.

-¿Cómo ha complementado tu carrera periodística tu conocimiento del derecho?

-Mira, el Derecho y la Comunicación Social tienen muchos puntos en común, ambas son carreras muy humanísticas y por algo en ambas carreras la balanza significa mucho. Tanto en el Derecho como en la Comunicación Social es importante el criterio de la justicia, de la verdad y de la investigación; también es importante la profundización de la sociedad, afrontar, revelar e incidir positivamente en las distorsiones sociales, en la conducta humana; es decir, tanto el Derecho como en la Comunicación Social persiguen un fin edificante.

“Me ha ayudado a complementar una visión muy sensible, muy solidaria muy comprometida con una sociedad y con los hombres que se mueven en ella pero, sobre todo, amargamente me ha dejado comprobar que del dicho al hecho hay mucho trecho. Uno sabe que existen normas que procuran la mejoría o la solución de los grandes problemas de una sociedad en un tiempo o en un lugar determinado y luego no se aplican en la práctica.

-¿Qué te motiva día a día a ejercer tu profesión?

-Sentir que puedo ser útil, sentir que hay grandes problemas que hay que resolver y que yo soy una herramienta para la construcción, soy un instrumento social. Siempre dicho que si la vida fuera un paraíso, si la vida fuera un concepto, un ejercicio perfecto, los periodistas, los comunicadores no seríamos necesarios. La importancia y el valor de nuestra profesión es proporcional a los niveles de dificultad que confronta una sociedad, y para eso estamos los comunicadores sociales. La posibilidad de ser útil y la pasión por servir es lo que me mueve en el esfuerzo difícil de cada día.

-¿Qué te gusta más, la radio o la televisión?

-Me gustan las dos, las dos se han complementado en mi historia, me han permitido desarrollarme y sobre todo ser feliz; porque esa es la idea, el ser humano tiene que ser feliz en aquello que escoge como modo de vida. Tratando de ser más riguroso en la respuesta yo te diría que la radio ha sido esencial para mí, ha sido el gran germen, no solo porque empecé en la radio desde el punto de vista cronológico, sino porque siento que me ha dotado de herramientas esenciales que me han servido para moverme ante el micrófono de la radio y por extensión también ante la cámara de televisión. La radio, por su propia naturaleza tiene un esquema mucho más espontáneo, mucho más permisivo para la creación, la propuesta y la producción de programas.

-¿Cómo empezaste a trabajar en Venevisión?

-Porque trabajaba antes en Radio Rumbos, conocí a un sobrino de Joselo, Roi Díaz, que hoy en día es un reconocido hombre del humor, trabajó en Radio Rochela, tiene un programa en FM Center.  Un día le dije que me gustaría conocer Venevisión y él me llevó hasta allá. En ese momento yo presenté un señor que era gerente de televisión y el jugando le dijo “Te imaginas a Eduardo leyendo noticias, se parece a Clark Kent” ya yo tenía lentes. El señor se sonrió, pero fíjate lo que es la vida, gracias a esa ocurrencia mía y a la de Roi yo llegue hasta Venevisión y gracias a la benevolencia de ese señor que se acordó de mí y cuando hubo una oportunidad tuve la posibilidad de debutar en televisión en un canal como Venevisión. Lo que me hace debutar en pantalla fueron los sucesos de El Caracazo, 27 de febrero del 1989.

-¿Cuáles fueron las razones por las que decidiste irte de este medio?

-Creer en Dios y creer en mí. Saber que a veces el autobús no pasa dos veces, hacer conciencia de que si, a mis 52 años con 27 de ellos en Venevisión, la vida y dios me daban la oportunidad de encabezar un proyecto que parte desde cero, pero, además, muy en consonancia con los nuevos conceptos que se mueven en televisión y me da la oportunidad de internacionalizarme.

“Me gustó sobre todo la posibilidad del reto. No se puede crecer sin un cambio, no se puede cambiar si no crees en ti y para creer en ti hay que ser valiente. El éxito no es otra cosa que sentirte feliz con lo que haces y la felicidad también depende de la libertad y la libertad depende siempre de una acción valiente, de atreverte. Decidí abandonar una zona de confort. Hay que ser capaz de creer y luego de crear y aquí estoy otra vez comenzando desde cero, asumiendo una transición.

¿Qué te motivó a escribir tu libro “Mi vida en el medio, la emoción de comunicar?

-Ese libro nació por la idea de una editorial que me solicito una suerte de manual de oratoria. Las primeras intenciones del libro debían ser más técnicas pero, cuando lo empecé a escribir, el ejercicio de la escritura me pidió algo más allá y entonces termine, y la editorial me apoyó, convirtiéndolo en otra cosa. Lo convertí en una manera de agradecerle a tanta gente el brindarme no solo credibilidad sino también afecto, porque al final la credibilidad va adelante de todo, incluso del amor. Es imposible amar si antes no crees. Este libro no es otra cosa que mi forma de agradecer a tanta que gente que durante tantos años ha creído en mí y que incluso me transmite sentimiento.

“Al final resultó ser un testimonio, más que una autobiografía personal,  sobre mi manera de comprender mi función como comunicador social y explicarle a la gente de dónde vengo, de qué familia, de qué valores, de qué visión de la vida y cómo he llegado a donde he llegado. Quise hacer de este libro una herramienta para inspirar y para motivar a través del gran poder de la comunicación y de la manera de relacionarlos.

-¿Cuáles son tus principales estrategias cuando vas a entrevistar?

-Primero crear un clima de confianza sin dejar a un lado el respeto entre dos personas que van a conversar. Segundo me gusta eliminar virtualmente los micrófonos y las cámaras. El ambiente en una entrevista debe ser lo suficientemente cálido, por supuesto hay entrevistas de entrevistas, pero la idea es que el invitado se sienta bien. Eso no quiere decir que voy a ser complaciente, que voy a ser superficial, que voy a ser insustancial, no. Yo debo procurar en una entrevista las grande metas que son que el entrevistado diga algo nuevo, diga algo interesante y diga algo que agregue cierta novedad o un elemento adicional a lo que ya se sepa de un tema y llevarlo sobre todo al terreno de la comunicación efectiva, que para mí debe tener estas características: Decir más con menos palabras, tener un lenguaje comprensible y un mensaje interesante y aplicable.

“Mi estrategia es dejar hablar hasta tanto sienta que la respuesta no se ha agotado, dejar hablar hasta tanto sienta que estas respondiendo lo que te pregunté y si va más allá es para agregar valor no para hablar “paja”. Mi estrategia en cada entrevista es que, en el antes y en el después, a ese entrevistado y a quienes hayan visto y escuchado esa entrevista les quede el sabor de que ha habido la participación de un profesional creíble, confiable y digno de que otras personas se sienten a hablar con él.

“El primer paso para una gran entrevista es lograr sentar al hipotético gran entrevistado y eso también pasa porque la gente se sienta respetada. No estan reñidos los buenos modales y la educación con el rigor y la consistencia de una pregunta, como me dijo mi maestro Oscar Yanes, que hizo el prólogo de mi primer libro y fue quien me dio la oportunidad de hacer entrevistas en Venevisión: “Eduardo todo se puede preguntar, el asunto está en saber hacerlo para no lucir impertinente y para ir al grano del objetivo”.

“No soy un periodista de show, puedo ser altisonante cuando una circunstancia así lo amerita, me gusta hablar con la voz de mi conciencia por eso procuro que esté sana y saludable, por eso cuido mi imagen porque no se puede exigir lo que no se da y no se puede dar lo que no se tiene.

-¿Quién ha sido la persona más difícil que te ha tocado entrevistar?

-Por todas las connotaciones Hugo Chávez. Lo entrevisté cinco veces y cada oportunidad era bajo una gran presión, nada más y nada menos que por Venevisión, nada y más y nada menos que ante un país polarizado en donde, inevitablemente, tu trabajo le va gustar a unos y le va a disgustar a otros; entonces cada oportunidad de entrevistar a Chávez era  inevitablemente a un proceso de mucha tensión emocional y personal, pero, a la postre, ha resultado un experiencia enriquecedora. Cada entrevista con Chávez me hizo crecer y me forjó, así como tantas otras entrevistas.

“Anecdóticamente existen otras entrevistas difíciles. Tuve entrevistas difíciles con Tarek William Saab porque es una persona que tiende a ir a otros puntos, no necesariamente relacionado con lo que tú preguntas. Yo respeto que la gente me pregunte, para eso estas sentado delante de mí, mi tarea es preguntarte. Lo que si no tolero es que no respondas lo que te pregunto porque cuando yo hago una pregunta no estoy satisfaciendo el ego o el capricho de una persona, cuando yo hago una pregunta estoy levantando una bandera que representa el interés y la necesidad de muchas personas. El periodista no debe ser egocentrista, el periodista como un gran líder que es debe pensar siempre hacia el colectivo, la gran satisfacción de un periodista no es otra que sentirse útil, que sentirse instrumento de aporte de soluciones y de respuestas hacia las grandes mayorías.

– Hoy en día tienes una faceta musical. ¿Qué nuevas perspectivas te ha dado esta relación con la música? ¿Qué has aprendido de ella?

-Esta experiencia me ha aportado una nueva manera de ver la vida, como digo yo, es una nueva herramienta para comunicar. Yo fui premio nacional de pintura infantil, mi maestro fue Pascual Navarro. Yo iba con él a la casa de Armando Reverón, que ya había fallecido, pero si vivía todavía su esposa Juanita.

“Luego del dibujo mi herramienta fue el discurso verbal en la radio, luego el discurso audiovisual en la televisión, luego las conferencias, estoy dedicado a hacer conferencias motivaciones porque ya no me conformo solo con informar quiero también formar y transformar, para mi esa es la función de un comunicador social. He encontrado en la música una herramienta para seguir expresando, siempre digo que no me conformo solo con llegar a la mente sino también al corazón de la gente y lo bonito es que estoy componiendo, nunca lo imagine; pero mira el milagro de ser sensible.

“Siempre he dicho nunca digas lo he hecho todo, nunca es tarde para vivir, por eso debemos vivir dialogando con nosotros mismo y explorándonos, y una vez que descubras en ti una inquietud dale una oportunidad; pero con compromiso, con pasión porque tú no sabes que va a pasar con eso.

“La música me ha permitido una nueva herramienta para tener una nueva forma de ver la vida y comunicarme, tengo una nueva familia que son los músicos y bueno no me gusta ponerme techo en nada de lo que inicio. Le canto a la vida, le canto a la actitud, le canto al amor y también al despecho. De manera que también me intereso por lo que son las emociones humanas. No me conformo con informar, creo que el comunicador también debe formar y transformar y llegar a la mente y al corazón. Quien es auténtico es honesto, quien es honesto es verdaderamente libre y está en condiciones de crear y solo quien crea puede ser las cosas diferente a su manera y solo quien crea a su manera tiene el camino libre para llegar al éxito. Ese ha sido mi norte siempre como comunicador.

 

Andrea Gamboa Sgambato

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