Cesta familiar aumentó un 17,1% con respecto a febrero

Más de 24 artículos escasos

Cesta familiar aumentó un 17,1% con respecto a febrero

La canasta básica para una familia de cinco personas ha incrementado un 582% en comparación al año pasado y se estima que los precios de los productos sigan subiendo

La canasta básica familiar se posicionó en 142.853,20 mil bolívares el pasado mes de marzo según el análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM) y los estudios del Centro de Documentación. Este aumento representa un 17,1% más con respecto al mes de febrero que se traduce en 20.877,72 bolívares, lo que significa que para poder adquirir completa la cesta básica familiar, con los artículos de primera necesidad, se necesitan 12,3 salarios mínimos.

Al aumento de la canasta familiar se le suma la limitación para conseguir los productos regulados que la constituyen como el azúcar, la harina de trigo, el arroz, las sardinas, los huevos, etc. Según el Cendas un 41,37% de los 58 artículos que la conforman se encuentran escasos, lo que conlleva a que los venezolanos consideren que el sueldo que reciben no alcanza para más que comida y servicios básicos.

Aura Quintero de 85 años comenta que va todos los días al supermercado de su urbanización a ver qué consigue; pero sus compras se han visto bastante disminuidas por el descontrol que vivimos  hoy en día  con respecto del aumento de los precios. “A mí me pagan 11.000 bolívares en la pensión, 8000 son para el condominio y me quedan 3000 para medicinas y comida”.

La constante subida de los precios afecta fuertemente el bolsillo de los venezolanos que se ven cada día más limitados a la hora de hacer sus compras, no solo por el excesivo costo de la vida sino por la dificultad para conseguir los productos de primera necesidad.

Ricardo Borges, padre de familia y comerciante, comenta que es muy difícil conseguir productos regulados porque muy pocas personas pueden acceder a ellos. Sobre esto señala: “Puede haber productos regulados pero es tanta la cantidad de gente que los necesita que aunque hagas una cola de 8, 9 horas puede que no llegues al producto porque se agota”.

Hoy en día se vive una incertidumbre alarmante con respecto a la disponibilidad de alimentos y al costo de los mismos. “Ya no se sale, no se hace más nada, el día a día es salir a ver qué se consigue y ver con que se llega a la casa y no solo es por el dinero sino porque no hay qué comprar” dijo Borges.

En Venezuela se vive una pérdida acelerada del poder adquisitivo de los ciudadanos, la canasta básica familiar ha incrementado un 582% con respecto al año pasado. Sobre esto, Carmen Millán, secretaria de 46 años,  recalcó: “Todo está muy caro, por decirte un artículo que no es de primera necesidad pero que uno acostumbraba a tener en la casa lo hemos dejado de comprar, se nos ha olvidado lo que uno solía consumir un chocolate, una galletica, un vinito o hacer una parrilla en tu casa, esto es incontrolable”.

Actualmente, el ingenio venezolano ha tenido que volcarse en intentar conseguir los productos regulados y de primera necesidad que el mercado no ofrece continuamente, por lo que se ha comenzado a aplicar el trueque de productos para poder obtener los bienes necesarios para subsistir.

Se han creado grupos tanto en redes sociales como entre vecinos, amigos y familiares para el intercambio de artículos. Acerca de esto, Borges apuntó: “Ahora lo que hacemos es trueque, te lo cambio, qué tienes tú que yo no tengo; yo tengo arroz y tú me das una harina y así vamos”.

La adquisición de productos se ha vuelto cosa del azar, ya que lograr conseguir el producto que buscas el día del terminal de la cédula es toda una odisea. “Todo depende de la suerte del día, por ejemplo si conseguí azúcar y café es una suerte, pero, eso no pasa y uno se va frustrado porque deseamos conseguir harina, arroz, pasta, aceite, todos los artículos el mismo día y en el mismo lugar, a veces tenemos que ir a dos y hasta cuatro supermercados diarios”.

A la crisis alimentaria se le suman los “bachaqueros” quienes acaparan los productos de primera necesidad para luego revenderlos en precios mucho más elevados. Con respecto a esto los venezolanos están de manos atadas, ya que hay muchas personas que no pueden prescindir de ciertos artículos y terminan pagándolo a sobreprecio. Yelitza Méndez de 27 años, madre de familia, comentó: “Bueno, compro lo que no se consigue, la mayoría de las veces vengo por las cosas de las niñas. La leche, los pañales, el azúcar”.

Otras personas, por su parte, afirman que no compran productos bachaqueados porque además de salirse de su presupuesto no están de acuerdo en apoyarlos. “No me presto para esa sinvergüenzura, prefiero esperar y no apoyar a ese tipo de gente que nos está destruyendo”, afirmó Millán.

A pesar de todos los problemas que hay en el ámbito alimentario se estima que los precios de los productos sigan en aumento mermando la capacidad de compra de todos los venezolanos. Alejandra Carreño, ama de casa señaló: “Ahora me limito a comprar cosas de primera necesidad, el ingreso ha pasado ser para alimentos y para los servicios de la vivienda, no queda para más nada”.

Andrea Gamboa Sgambato

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